Llevo un par de meses a tope de trabajo, siento que no me cunden los días, las horas se me van volando.
Recojo al peque, trabajo mientras repasamos escritura y lectura y a veces hasta me llevo el ordenador mientras jugamos. Para colmo, hace un mes que me visitan unas migrañas que hacen su aparición en las horas más inoportunas del día.

A esto, se suma la búsqueda de un nuevo estudio y, para finiquitar, Lukis está empeorando con su trastorno de sueño. Se duerme a las tantas y, además, le ha dado por llorar por las mañanas cuando le dejo en el cole. Vamos que cuando termina el día estoy como un trapo viejo y pisoteado.

Pero esta semana todo ha empezado a cambiar, finalmente he encontrado un nuevo estudio, he llenado la casa de flores y además el sol ya ha empezado a dejarse ver. Lo de dormir y el llanto del peque aun sigue pendiente, pero tengo fe, muuucha fe, en que este estado “transitorio” mejore.

Siempre me he sentido inspirada por la naturaleza. El cambio de color con las estaciones y la diferencia de la luz del día entre la mañana y la tarde.
Cuando el pequeño destroyer y yo salimos, nos invaden muchas sensaciones. Nos ha pasado desde que nació, el día que salimos del hospital siendo dos personitas (yo me sentía muy pequeñita en esos momentos), empezó a llover y recuerdo como los dos miramos hacia arriba, como invadiéndonos de una nueva sensación conjunta.
Cada mañana de camino al cole nos pasa lo mismo: el viento que nos refresca la cara y nos despierta, la lluvia fría que nos hace sonreír a ambos pensando en los charcos que vamos a saltar o el sol que nos ilumina la cara y nos contagia su luz.
De vuelta, según el tiempo que haya hecho, recogemos las flores y las hojas que ha dejado caer el viento, saltamos en los charcos que nos ha dejado de regalo la lluvia o volvemos adormecidos por el sol al atardecer.

Todas esas sensaciones me relajan, me transportan durante unos minutos a un estado de calma, incluso el parloteo continuo de Lukis me produce una sonrisa imposible de describir. Definitivamente es nuestro (breve) momento mindfulness.
Por ello, también a la hora de crear las colecciones y elegir los productos para la web, siempre me voy hacia tejidos y cositas muy eco friendly.
Como la colección de esta primavera verano, inspirada en el pequeño Mowgli y su jungla, confeccionada 100% en algodón pima o los productos para el baño de Carelia y, por supuesto, la última incorporación, los mordedores y juguetes de Oli & Carol.

 

Camiseta Happy Jungle de algodón pima.

Cremita protectora para el culito de Carelia ingredientes naturales.

Bolsita para muda de algodón orgánico.

Mordedor Kendall de Kale, Oli & Carol de caucho natural.

 

Vestido Happy Jungle de algodón Pima.

Champú y gel de baño suave de Carelia ingredientes naturales.

Tote Bag I´m an eco cool mom de algodón orgánico.

Mordedor Ana Banana, Oli & Carol de caucho natural.

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